Gritos, cefaleas y torniquetes a ritmo de sangre casi coagulada, reseca y amarronada.
- Lo intento y no puedo - comentó Arcadio entre dos aguas.
- A mí me gusta - dijo Rosana desde el sofá del ático - me encanta escuchar el sonido del silencio en la oscura noche, pues no tardarán en llegar las cigüeñas a volar sobre nuestros nidos y las gaviotas a revolotear sobre su propia inquietante e injusta locura.
- No es injusta. Fue provocada por Marlín el mago simbiótico.
Si tus sueños se cumplen, atérrate, pues el oso mimoso no tarda en llegar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario