Lo que ha pasado ya no volverá. ¿Qué ha pasado?
No mucho, las teclas corren, las velas vuelan, los miedos juegan al escondite entre velos de gasa multicolor.
Tengo frío de repente, el frío de una angustia que se desvanece, que deja paso a la frescura del poder vivir, del saber estar, del todo correcta.
La carga positiva de mi bateria. El sentido de la calma a motor.
Sin rumbo, con fe. Con una nueva alegoría de la vida. Zumbada. Con zumos de papaya y frambuesa. Sabuesa. Olores a políglotas decolorados por desordenados desodorantes.
Mentalidad alemana, gracias por vuestra jerarquía extremada, vuestras líneas desdibujadas.
- Se te va la pinza.
- Hace tiempo que no entiendo de ropas.
- Es una pena, yo he perdido mi brújula.
- Lo siento. Esto se acaba, lo sabes, ¿no?
- Sí, pero también soy consciente de que tienes otra mentalidad.
- Sí, eso es cierto.
- Te quiero.
- Yo no. En realidad jamás te quise.
- Me destrozas el corazón.
- El mío hace tiempo que no late y no por ello te lo he reprochado.
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