Se acabó, ya no soy ni macarra ni transgresora. Se perdió todo por culpa de la felicidad. Sí, soy feliz. Muy feliz. Estoy en el vórtice de la escala emocional y mira tú por donde que me tengo que bajar porque no puedo dormir, no puedo relajarme.
La vida se muestra tan excitante que se me inundan las células de buen karma.
Y en realidad, no pasa nada. Pasa bien poco. Nuevas gentes, nuevos lugares, actividades de siempre, es más, muy antiguas, muy pasadas. Obsoletas, calidad, no muy buena. Y así es la vida, tal vez lo que tú estés permitido a dejar que pase.
Ya lo veía venir, lo decían sus ojos, su sonrisa. Su buen corazón, ¿por qué no?
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