viernes, 13 de mayo de 2011

Polichinelas

Sonidos de porcelana rota acuden a mi cerebro a medida que la senectud segrega en mi interior sus devotos planes metabólicos, a los que yo llamaría simplemente diabólicos.
Los diablillos rojos han superado la mayoría absolutamente absurda de edad.
Mirabolanos enrojecidos de rubor primaveral.
Salta, brinca y vuela como un veloz vehículo matriculado en la época clandestina de la sandalia de cintas de cuero y almizcle de sabor a fresca menta helada con chispas de chocolate de canela.
Los pájaros ya no chirrían, se acabó la primavera, llega el determinado momento de los cortes de pelo horteras y los cigarrillos asidos por dedos malogrados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario