Si partimos de la base que estamos enfermos, te digo: YO tengo hambre.
Si por el contrario estoy sana como un pez; válgame dios que me libre de ser pescado.
Si no soy más que un sonido tétrico en la garganta de un remedio homeopático, déjame sola. No quiero por más que estar pendiente de un sitio, de un siete. Me consume la ceguera, la omnubilación prematura de las catástrofes atormentadas.
¡Sálvame!
¡Búscame!
¡Sí! ¡No! ¡También!
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