sábado, 25 de junio de 2011

Sol

Canciones alegres que derrumben a demonios malhumorados e hilarantes. Fugaz introspección de la bruja de otoño a lomos de un joven potrillo que no puede con su peso. Ella, ha comido demasiado y pesa más de una tonelada.
Los otros, los que juegan a intentar ser felices, son en realidad unas personas gratas, pero cuya amistad no desea ni el Pichi.
De modo que esas rosas rojas que perfuman los alrededores de la casa rosa son en realidad de una ignorancia gratuita a la par que desaliñada.
Silencio, respeto a los que son como son.
Se acabó mi intento de estudiar a las especies en extinción.
Mejor me aconseja, señor de arena de playa, una receta para alimentar a Pichi.

Sí, por favor, señor de arena de playa, tráiganos sus dulces sueños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario