Tómate una tila, una manzanilla, una infusión de menta poleo. Tómatelo con calma, con paz y sin prisas por... llamar al infierno.
No sé, no sé. Me gusta lo dulce, pero resulta que suele llegar predecido de lo salado. De mi chico, la fidelidad, la dualidad, la intencionalidad.
Mi mente se quiebra como un hielo débil ante el primer rayo caliente de sol.
Quise retormarlo y me encontré de bruces ante un falso espejo, una especie de espectro.
Y mis dedos, sí, escriben rápido, a la vera de la muerte, al lado del precipicio de sabor a sal de mar. Unos buscan paz, ¿qué buscabas tú? ¿Un amor que no podías entender ni aceptar?
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